Espondilólisis y espondilolistesis: comprender una causa frecuente de dolor lumbar

Espondilólisis y espondilolistesis: comprender una causa frecuente de dolor lumbar

¿Qué es una espondilolistesis?

La espondilolistesis significa que una vértebra se ha desplazado respecto a la situada inmediatamente por debajo. Ese desplazamiento suele producirse hacia delante y puede ser muy discreto o más evidente.

Bajo el nombre de espondilolistesis se agrupan enfermedades diferentes. Las dos formas más frecuentes son la espondilolistesis ístmica, que aparece como consecuencia de una espondilólisis, y la espondilolistesis degenerativa, relacionada con el desgaste de la columna y que suele asociarse a la estenosis lumbar.

Aunque ambas producen un desplazamiento vertebral, su origen y tratamiento son diferentes.

En esta página nos centraremos en la espondilólisis y en la espondilolistesis ístmica. La espondilolistesis degenerativa se explica con más detalle en nuestra página dedicada a la estenosis lumbar.

Espondilólisis y espondilolistesis: dos términos muy parecidos que describen problemas diferentes

Pocas enfermedades de la columna generan tanta confusión como la espondilólisis y la espondilolistesis. Los nombres son muy parecidos, aparecen con frecuencia en los informes radiológicos y muchas veces se utilizan como si fueran sinónimos. Sin embargo, describen problemas distintos.

Muchos pacientes llegan a la consulta preocupados después de leer una resonancia magnética o una radiografía sin comprender realmente qué significan estos términos. Algunos piensan que tienen una hernia discal. Otros interpretan que existe una fractura grave de la columna o que el simple hecho de que una vértebra se haya desplazado implica necesariamente una operación.

Para comprender estas enfermedades conviene recordar que la columna vertebral no es una estructura rígida. Está formada por vértebras que deben proporcionar simultáneamente estabilidad y movilidad. Mantener ese equilibrio exige la participación coordinada de múltiples estructuras óseas, articulares, ligamentosas y musculares.

Cuando alguno de estos mecanismos de estabilidad falla, pueden aparecer alteraciones que permitan un desplazamiento anormal entre las vértebras. Es precisamente en este contexto donde aparecen los conceptos de espondilólisis y espondilolistesis.

¿Qué es la espondilólisis?

La espondilólisis consiste en un defecto óseo localizado en una pequeña zona de la parte posterior de la vértebra denominada pars interarticularis. En la mayoría de los casos se trata de una fractura por estrés producida por cargas repetidas sobre la columna durante el crecimiento.

La gran mayoría de las espondilólisis afectan a la vértebra L5 y suelen originarse durante la adolescencia. Son más frecuentes en jóvenes que practican deportes con movimientos repetidos de hiperextensión lumbar, como la gimnasia, los saltos, el fútbol o la halterofilia, aunque también pueden aparecer en personas que nunca han practicado deporte de competición.

Lo más importante es entender que tener una espondilólisis no significa necesariamente tener dolor. Con cierta frecuencia la descubrimos de forma casual al estudiar una lumbalgia o incluso durante una prueba realizada por otro motivo. Muchas personas conviven con ella durante toda su vida sin llegar siquiera a saber que existe.

¿Qué es la espondilolistesis?

La espondilolistesis significa que una vértebra se ha desplazado sobre la vértebra inferior. Ese desplazamiento suele producirse hacia delante y puede ser muy discreto o más evidente.

Una de las preguntas que escuchamos con más frecuencia en consulta es si ese desplazamiento va a seguir aumentando con el paso del tiempo. Esa preocupación es comprensible, pero el grado de deslizamiento, por sí solo, dice poco sobre la gravedad del problema.

Hay pacientes con desplazamientos llamativos que apenas presentan molestias y otros con deslizamientos leves que desarrollan dolor o síntomas neurológicos importantes. Por ello, la decisión de tratar una espondilolistesis nunca depende únicamente de la imagen obtenida en una resonancia o una radiografía.

En cirugía de columna no tratamos radiografías; tratamos personas. Por eso siempre interpretamos las pruebas de imagen junto con los síntomas y la exploración física.

La relación entre espondilólisis y espondilolistesis

Aunque suelen aparecer juntas, la espondilólisis y la espondilolistesis no son lo mismo.

La espondilólisis es el defecto óseo.

La espondilolistesis es el desplazamiento de la vértebra.

En algunos pacientes la pérdida de continuidad del hueso favorece que la vértebra pierda estabilidad y acabe deslizándose. Sin embargo, no todas las espondilólisis producen una espondilolistesis y no todas las espondilolistesis están causadas por una espondilólisis.

Esta diferencia tiene una enorme importancia porque condiciona la evolución de la enfermedad y el tratamiento más adecuado.

La espondilolistesis ístmica: una lesión de la adolescencia que puede convertirse en un problema del adulto

La espondilolistesis ístmica aparece como consecuencia de una espondilólisis previa. Habitualmente la lesión se produce durante la adolescencia y puede permanecer estable durante muchos años. En la mayoría de los pacientes el desplazamiento es pequeño y no progresa de forma significativa.

Sin embargo, al perder uno de los mecanismos normales de estabilidad de la columna, ese segmento comienza a soportar las cargas de una forma diferente. Con el paso de los años, el disco, las articulaciones y el resto de las estructuras vecinas pueden desgastarse progresivamente, favoreciendo la aparición de dolor y otros síntomas.

Con frecuencia vemos en consulta pacientes que recuerdan haber convivido con pequeñas molestias lumbares desde la adolescencia. Durante años hacen deporte, trabajan y llevan una vida completamente normal. Sin embargo, llega un momento en el que el dolor deja de ser una molestia ocasional y empieza a limitar actividades cotidianas que antes realizaban sin dificultad.

Es precisamente entonces cuando muchos pacientes deciden consultar, no porque el desplazamiento haya aparecido de forma repentina, sino porque una lesión que había permanecido relativamente estable durante años empieza a manifestarse clínicamente.

Existen además formas menos frecuentes relacionadas con alteraciones en el desarrollo de la unión entre la columna lumbar y el sacro, denominadas espondilolistesis displásicas. Estos pacientes pueden presentar desplazamientos más importantes durante el crecimiento y requieren una valoración individualizada. Sin embargo, representan una pequeña proporción de los casos observados habitualmente en la práctica clínica.

¿Por qué algunas personas desarrollan dolor años después?

Una de las dudas que escuchamos con más frecuencia en consulta es por qué una espondilólisis diagnosticada hace veinte años empieza a producir síntomas precisamente ahora.

La respuesta suele encontrarse en la alteración mecánica del segmento vertebral. Aunque el desplazamiento permanezca estable, la pérdida de uno de los mecanismos normales de estabilidad obliga al disco y a las articulaciones vecinas a soportar las cargas de forma diferente.

Durante años este proceso puede producir únicamente molestias ocasionales. Sin embargo, llega un momento en que el desgaste acumulado acaba generando síntomas más persistentes que dejan de comportarse como episodios aislados.

Comprender esta evolución resulta importante porque ayuda a entender por qué algunos pacientes terminan necesitando un tratamiento diferente al que habría sido suficiente años antes.

¿Cómo estudiamos una espondilolistesis antes de decidir el tratamiento?

La decisión de tratar una espondilolistesis no puede basarse únicamente en una resonancia magnética.

Cuando valoramos a un paciente no buscamos únicamente confirmar el diagnóstico. Intentamos comprender qué estructura está generando realmente los síntomas y si existe una relación clara entre las pruebas de imagen y la limitación que refiere el paciente. Esa es la información que permite decidir cuál es el tratamiento más adecuado.

Para ello combinamos diferentes pruebas de imagen, ya que cada una aporta información distinta. Las radiografías realizadas de pie permiten valorar el alineamiento de la columna y medir el grado de desplazamiento en carga, mientras que las radiografías dinámicas de flexión y extensión ayudan a detectar si la vértebra presenta una movilidad anormal. La resonancia magnética muestra el estado de los discos, las raíces nerviosas y la posible existencia de una estenosis del canal lumbar. En algunos pacientes, el TAC resulta especialmente útil para confirmar una espondilólisis y estudiar con mayor detalle la anatomía ósea.

Sin embargo, las pruebas de imagen sólo representan una parte del diagnóstico. Es relativamente frecuente encontrar pacientes con una espondilolistesis evidente que apenas presentan molestias, mientras que otros con desplazamientos mucho menores desarrollan dolor o síntomas neurológicos importantes.

Por este motivo, la indicación del tratamiento nunca debe basarse únicamente en una radiografía o una resonancia. Lo verdaderamente importante es correlacionar los hallazgos de las pruebas de imagen con la historia clínica, la exploración física y las limitaciones que la enfermedad produce en la vida diaria del paciente.

¿Cuándo puede ser necesaria una operación?

Una de las preguntas más frecuentes es si descubrir una espondilolistesis significa que habrá que operar.

La respuesta es no.

La gran mayoría de los pacientes nunca necesitarán cirugía.

La decisión depende siempre de la intensidad de los síntomas, de cómo afectan a la calidad de vida, de la respuesta a los tratamientos conservadores y, sobre todo, de comprender cuál es el mecanismo que está produciendo el dolor.

En cirugía de columna rara vez operamos una imagen radiológica. Operamos a un paciente cuyos síntomas tienen una explicación anatómica clara y cuya probabilidad de mejorar con la cirugía supera razonablemente los riesgos del tratamiento.

La evolución natural no siempre es igual

En patologías como muchas hernias discales lumbares, el tiempo juega frecuentemente a favor del paciente.

No es raro que una hernia mejore espontáneamente tras varios meses de tratamiento conservador.

En algunas espondilolistesis ístmicas el escenario puede ser diferente.

Cuando el dolor aparece como consecuencia de una alteración mecánica permanente, el problema suele instalarse de modo definitivo en la vida del paciente. Por ello las posibilidades de que el problema desaparezca completamente con el paso del tiempo es poco probable a diferencia de otras enfermedades frecuentes de la columna.

Por eso, en determinados pacientes, esperar indefinidamente no siempre supone la estrategia más beneficiosa.

Esto no significa que toda espondilolistesis deba operarse, sino que el razonamiento clínico no siempre es el mismo que utilizamos en otras patologías.

¿En qué consiste la cirugía?

La espondilólisis y muchas espondilolistesis sintomáticas son, fundamentalmente, problemas de estabilidad.

Cuando una articulación desarrolla un movimiento anormal y ese movimiento genera dolor o favorece el deterioro progresivo de otras estructuras, el objetivo del tratamiento consiste en devolverle estabilidad.

En la columna vertebral esto se consigue mediante una artrodesis, es decir, favoreciendo que dos vértebras terminen consolidándose como una única unidad estable.

En algunos pacientes también es necesario descomprimir los nervios comprimidos. En otros basta con estabilizar el segmento. La estrategia depende de las características concretas de cada caso.

Por ello, dos pacientes con diagnósticos aparentemente similares pueden requerir tratamientos completamente distintos.

La cirugía también ha cambiado: Cirugía mínimamente invasiva y Navegación-Robótica.

Durante las últimas décadas la cirugía de la columna ha evolucionado de forma muy importante.

En nuestra práctica, siempre que las características del paciente lo permiten, intentamos aprovechar las ventajas que ofrecen las técnicas mínimamente invasivas y la navegación quirúrgica.

Estos avances no eliminan completamente los riesgos inherentes a cualquier intervención, pero sí han contribuido a mejorar mucho  la seguridad quirúrgica y a facilitar la recuperación postoperatoria cuando están correctamente indicados.

La indicación sigue siendo lo más importante

La experiencia demuestra que el resultado de una intervención depende mucho menos del implante utilizado que de haber identificado correctamente el problema que causa los síntomas.

La mejor cirugía sigue siendo aquella que se realiza en el paciente adecuado, en el momento adecuado y para resolver un problema correctamente diagnosticado.

Ese es el motivo por el que, antes de recomendar una operación, dedicamos tanto tiempo a comprender la historia clínica, explorar al paciente e interpretar las pruebas de imagen dentro de su contexto. Porque, en cirugía de columna, entender el problema suele ser tan importante como saber resolverlo.

Ideas clave

  • La espondilólisis es una fractura de estrés en una zona de la vértebra denominada pars interarticularis.
  • La espondilolistesis es el desplazamiento de una vértebra sobre otra.
  • La mayoría de las espondilólisis aparecen durante la adolescencia.
  • Muchas personas tienen una espondilólisis y nunca desarrollan síntomas.
  • La espondilolistesis ístmica suele ser consecuencia de una espondilólisis previa.
  • El dolor suele aparecer por la alteración mecánica progresiva del segmento vertebral.
  • El grado de desplazamiento no siempre refleja la gravedad de los síntomas.
  • La cirugía sólo se plantea cuando existe una correlación clara entre síntomas e imágenes.
  • El objetivo de la cirugía es restaurar la estabilidad mediante una artrodesis.

Preguntas frecuentes