Escoliosis idiopática del adolescente: cuando una familia descubre una curva en la espalda
Una enfermedad del crecimiento que requiere decisiones en el momento adecuado.
La historia suele comenzar de una manera muy parecida.
Una madre observa que uno de los hombros parece más alto. Un padre aprecia una asimetría en la cintura. Un abuelo comenta que la espalda no parece completamente recta cuando la adolescente está en bañador durante el verano.
La propia adolescente casi siempre se encuentra perfectamente.
No tiene dolor.
Hace deporte.
Lleva una vida completamente normal.
Y, sin embargo, de repente aparece una palabra desconocida para la mayoría de las familias:
escoliosis.
A partir de ese momento suelen surgir muchas preguntas. ¿Es grave? ¿Va a empeorar? ¿Necesitará un corsé? ¿Tendrá que operarse?
La buena noticia es que la inmensa mayoría de los adolescentes con escoliosis nunca necesitará cirugía. Sólo una pequeña proporción acabará siendo candidata a tratamiento quirúrgico.
¿Qué es la escoliosis idiopática del adolescente?
La escoliosis idiopática del adolescente es una deformidad de la columna vertebral que aparece durante el crecimiento.
No se trata únicamente de una curva observada en una radiografía. La columna también rota sobre sí misma, lo que explica la aparición de la denominada giba costal cuando el paciente se inclina hacia delante.
Es la forma más frecuente de escoliosis y representa aproximadamente el 89% de las escoliosis idiopáticas. Es claramente más frecuente en mujeres.
La escoliosis idiopática del adolescente no debe entenderse únicamente como una deformidad de la columna. Es, sobre todo, una enfermedad del crecimiento. Por este motivo, muchas de las decisiones que tomamos en consulta no dependen sólo de la radiografía actual, sino de cómo creemos que evolucionará esa curva durante los años que quedan de desarrollo.

¿Por qué un buen día aparece una escoliosis?
La respuesta más honesta es que todavía no lo sabemos con certeza.
La palabra idiopática significa precisamente que no conocemos una causa única capaz de explicar la enfermedad.
Sabemos que existe una importante influencia genética y es frecuente encontrar antecedentes familiares.
También sabemos algunas cosas que no producen escoliosis:
- Llevar mochilas pesadas.
- Sentarse mal.
- Utilizar dispositivos electrónicos.
- Practicar o no determinados deportes.
Éstas son algunas de las ideas equivocadas más frecuentes.
¿Produce dolor?
Habitualmente no.
La escoliosis idiopática del adolescente suele ser una enfermedad prácticamente asintomática.
Cuando existe dolor intenso conviene estudiar cuidadosamente al paciente porque pueden existir otras enfermedades que expliquen los síntomas.
La principal repercusión durante la adolescencia suele ser estética.
Y esto no debe infravalorarse.
La adolescencia es una etapa especialmente sensible para la autoestima y la imagen corporal. Una deformidad visible puede convertirse en una fuente importante de preocupación para algunos adolescentes y sus familias.
¿Cómo se descubre una escoliosis?
La mayoría de las veces alguien aprecia una asimetría.
Puede observarse:
- Un hombro más alto que el otro.
- Una escápula más prominente.
- Una cintura asimétrica.
- Una cadera aparentemente más prominente.
- Una giba visible al inclinarse hacia delante.
En consulta realizamos una exploración completa y utilizamos el denominado test de Adams, que permite valorar la presencia de rotación vertebral y giba costal.
Posteriormente se solicitan radiografías de columna completa en bipedestación para medir la deformidad.
La pregunta más importante: ¿va a empeorar?
Cuando una familia recibe una radiografía suele preguntar:
«¿Cuántos grados tiene?»
Sin embargo, desde el punto de vista médico, ésta no suele ser la pregunta más importante.
La verdadera cuestión es:
¿Tiene riesgo de progresar durante el crecimiento?
Éste es el aspecto que condiciona el seguimiento y el tratamiento.
La escoliosis que vemos hoy es importante.
Pero todavía es más importante la escoliosis que podría desarrollarse durante los próximos años.
La madurez esquelética cambia completamente las decisiones
Imaginemos dos adolescentes con una escoliosis de 35 grados.
La primera tiene 12 años y todavía conserva una gran parte de su crecimiento por delante.
La segunda tiene 16 años y prácticamente ha completado su desarrollo.
Aunque ambas presentan una curva similar, la situación es completamente diferente.
La primera tiene muchas más posibilidades de que la deformidad continúe aumentando. La segunda tiene una probabilidad mucho menor de progresión.
Por este motivo, la magnitud de la curva siempre debe interpretarse junto con la madurez esquelética del paciente.
Factores que aumentan el riesgo de progresión:
- Edad joven.
- Crecimiento importante pendiente.
- Premenarquia.
- Inmadurez esquelética.
- Curvas de mayor magnitud.
Para estimar la madurez esquelética utilizamos diferentes indicadores clínicos y radiológicos. Uno de los más empleados es el signo de Risser, que evalúa el grado de osificación de la cresta ilíaca. Aunque puede parecer un detalle técnico, esta información resulta fundamental para estimar cuánto crecimiento queda pendiente y, por tanto, cuál es el riesgo de progresión de la escoliosis.
En muchas ocasiones la consulta consiste en intentar predecir el futuro
Ésta es probablemente la parte más difícil de la escoliosis idiopática del adolescente.
Muchas familias esperan una respuesta inmediata:
¿Necesita tratamiento?
Sin embargo, en numerosas ocasiones la actitud más adecuada consiste simplemente en observar la evolución durante algunos meses.
No se trata de una actitud pasiva.
Se trata de intentar comprender cómo se comportará esa curva durante el crecimiento.
Una parte importante del trabajo del especialista consiste precisamente en identificar qué pacientes tienen un riesgo real de progresión y cuáles pueden desarrollarse normalmente sin necesidad de tratamientos agresivos.
¿Todas las escoliosis necesitan tratamiento?
No.
La mayoría de las curvas únicamente requieren observación periódica.
Muchas permanecen estables durante todo el crecimiento.
Otras progresan lentamente.
Sólo una pequeña proporción alcanza magnitudes importantes.
Por este motivo los controles periódicos constituyen una parte fundamental del tratamiento.
El corsé: mucho más complejo de lo que parece

El corsé constituye el principal tratamiento no quirúrgico para las escoliosis con riesgo de progresión durante el crecimiento. Su objetivo no es corregir la deformidad ya existente, sino intentar modificar su evolución mientras la columna continúa desarrollándose. Por este motivo debe indicarse solo en adolescentes con crecimiento pendiente y curvas con riesgo significativo de empeorar.
Desde un punto de vista biomecánico, el concepto es relativamente sencillo: aplicar fuerzas externas sobre una columna en crecimiento para limitar el aumento de la curva. Sin embargo, desde un punto de vista humano, probablemente este es probablemente uno de los tratamientos más exigentes de toda la cirugía ortopédica.
Para obtener resultados es necesario utilizarlo muchas horas al día durante meses o incluso años. Esto coincide con una etapa especialmente sensible de la vida, marcada por el deporte, la actividad social, la imagen corporal y el desarrollo de la personalidad. Por ello, la indicación de un corsé debe basarse en una expectativa razonable de beneficio y en una información clara a la familia y al propio adolescente.
¿Qué deporte debe practicar un adolescente con escoliosis?
Probablemente el que más le guste.
No existe ningún deporte capaz de corregir una escoliosis.
La natación ha sido tradicionalmente el deporte más recomendado, pero no existen pruebas concluyentes que demuestren que modifique la evolución natural de la enfermedad.
Mi consejo suele ser sencillo:
Mantener una vida activa y practicar una actividad física que resulte atractiva para el adolescente.
La adherencia a un deporte suele ser mucho más importante que el deporte elegido.
¿Cuándo puede ser necesaria una operación?
Afortunadamente, sólo una minoría de pacientes llega a necesitar cirugía.
La gran mayoría son tratados mediante observación periódica o corsé.
La cirugía suele plantearse cuando la deformidad alcanza magnitudes importantes o cuando el riesgo de progresión futura es elevado. En términos generales, las curvas que superan aproximadamente los 45-50 grados suelen requerir una valoración quirúrgica cuidadosa.
La cirugía que imaginan los padres y la cirugía que realizamos hoy.
Cuando una familia escucha por primera vez la posibilidad de una operación suele aparecer una preocupación comprensible.
Muchos padres imaginan una cirugía extremadamente agresiva y peligrosa.
La realidad actual es diferente.
La cirugía de la escoliosis continúa siendo una intervención importante y compleja, pero ha evolucionado enormemente durante las últimas décadas.
No persigue únicamente reducir el número de grados de una radiografía. El verdadero objetivo consiste en conseguir una columna equilibrada, estable y armónica, preservando al máximo la movilidad de los segmentos que no necesitan ser incluidos en la artrodesis y permitiendo que el adolescente desarrolle una vida completamente normal.
En una escoliosis torácica importante no es infrecuente utilizar entre 10 y 20 tornillos distribuidos en varias vértebras para conseguir una corrección segura y equilibrada de la deformidad.
La corrección se realiza de manera progresiva y cuidadosamente planificada. Los avances en navegación quirúrgica y robótica en el quirófano han supuesto un cambio radical en la precisión y disminución del riesgo quirúrgico al colocar los implantes.
Por otro lado la monitorización neurofisiológica (disponibilidad de neurofisiologos en el quirófano) es actualmente indispensable, y nos permiten detectar y evitar , en caso de producirse «incidentes neurológicos» durante las intervenciones.
¿Es segura actualmente la cirugía de la escoliosis?
La cirugía de la escoliosis sigue siendo una intervención mayor.
Sin embargo, la seguridad actual es muy diferente de la que existía hace décadas.
La planificación preoperatoria, la mejora de los implantes, la monitorización neurofisiológica intraoperatoria y los sistemas de navegación quirúrgica han mejorado de forma muy significativa la precisión y la seguridad de estos procedimientos.
La monitorización neurofisiológica permite controlar de forma continua la función neurológica durante la intervención, mientras que los sistemas de navegación ayudan a colocar los implantes con una precisión muy superior a la disponible años atrás.
¿Por qué no operamos antes?
Muchos padres se sorprenden al comprobar que una escoliosis importante no se opera inmediatamente tras el diagnóstico. Sin embargo, en la mayoría de los casos la decisión quirúrgica requiere observar cómo evoluciona la curva durante el crecimiento. Operar demasiado pronto puede condicionar el desarrollo de la columna, mientras que retrasar excesivamente la intervención puede dificultar la corrección de deformidades más avanzadas. Encontrar el momento adecuado constituye una de las decisiones más importantes del tratamiento.
Ideas clave
- La escoliosis idiopática del adolescente suele descubrirse por una asimetría visible y no por dolor.
- La mayoría de los adolescentes con escoliosis nunca necesitará cirugía.
- Lo más importante no es el número de grados actual, sino el riesgo de progresión durante el crecimiento.
- La madurez esquelética es uno de los factores fundamentales para decidir el seguimiento y el tratamiento.
- El corsé intenta frenar la evolución de la curva, pero requiere una utilización disciplinada y prolongada.
- La cirugía sólo se plantea en una minoría de pacientes cuidadosamente seleccionados.
- Los avances en navegación quirúrgica y monitorización neurofisiológica han mejorado notablemente la seguridad de estas intervenciones.
Caso clínico representativo

Caso representativo: Adolescente de 14 años con escoliosis idiopática torácica progresiva.
- A,B: Fotografía clínica y radiológica preoperatoria. Curva torácica (T6-T10:85º) .
- C,D: Resultado tras la corrección quirúrgica y restablecimiento del equilibrio del tronco
Preguntas frecuentes
¿Puede desaparecer sola una escoliosis?
No. La escoliosis estructural no desaparece espontáneamente. Lo que intentamos valorar es si permanecerá estable o si progresará durante el crecimiento.
¿Dormir mal o sentarse mal produce escoliosis?
No. La escoliosis idiopática no está causada por los hábitos posturales.
¿La natación corrige la escoliosis?
No existe evidencia de que ningún deporte corrija una escoliosis establecida.
¿El corsé evita siempre la cirugía?
No. Su objetivo es reducir el riesgo de progresión. Algunos pacientes pueden seguir necesitando cirugía a pesar de un uso adecuado.
¿Después de una cirugía de escoliosis se puede hacer deporte?
En la mayoría de los casos sí. Tras la recuperación los pacientes suelen reincorporarse a una vida activa y deportiva.
Lecturas recomendadas.
Scoliosis Research Society (SRS)
Probablemente la sociedad científica más importante del mundo dedicada al estudio y tratamiento de las deformidades de la columna vertebral. Su guía para pacientes y familias ofrece información rigurosa sobre la escoliosis idiopática del adolescente, la progresión de las curvas, los corsés y la cirugía.
American Academy of Orthopaedic Surgeons (AAOS – OrthoInfo)
Explicación clara y equilibrada (inglés y español) de la escoliosis idiopática del adolescente, con especial atención al crecimiento, la observación, el tratamiento con corsé y las indicaciones quirúrgicas. Dispone además de versión en español
