Hernia discal lumbar: cuándo puede ser un problema y cuándo puede requerir cirugía
Una visión desde la consulta de un cirujano de columna
La hernia discal: más allá de la resonancia magnética
La hernia discal lumbar constituye una de las causas más frecuentes de consulta por dolor lumbar y ciática. Es también uno de los diagnósticos que más inquietud genera entre los pacientes, especialmente cuando el informe de una resonancia magnética menciona la existencia de una «hernia» o una «protrusión discal». Con frecuencia, la primera preocupación es inmediata: ¿voy a necesitar una operación?
La respuesta, en la gran mayoría de los casos, es no.
Sin embargo, esa pregunta parte con frecuencia de una idea equivocada. La presencia de una hernia discal en una resonancia no determina, por sí sola, el tratamiento. En realidad, representa únicamente una parte del proceso diagnóstico.
La función del especialista no consiste en identificar una hernia —eso suele hacerlo la resonancia—, sino en establecer si ese hallazgo explica realmente los síntomas del paciente y si existe algún tratamiento capaz de mejorar su calidad de vida. En ocasiones la cirugía constituye la mejor opción. En muchas otras, no es necesaria.
Comprender esta diferencia resulta esencial para interpretar correctamente el diagnóstico y tomar decisiones razonadas.
¿Qué es una hernia discal?

Entre cada dos vértebras existe un disco intervertebral que actúa como amortiguador y permite el movimiento de la columna. Con el paso de los años este disco experimenta un proceso natural de envejecimiento: pierde hidratación, disminuye su elasticidad y pueden aparecer pequeñas fisuras en su capa más externa.
Cuando parte del núcleo del disco protruye a través de esas fisuras se produce una hernia discal. Si ese material entra en contacto con una raíz nerviosa puede originar inflamación, compresión o ambas circunstancias a la vez, dando lugar al dolor irradiado característico de la ciática.
No obstante, conviene evitar una interpretación excesivamente simplista. La hernia discal rara vez constituye una enfermedad aislada. Con frecuencia representa una manifestación de un proceso degenerativo más amplio que afecta al disco y, en ocasiones, al resto de las estructuras de ese segmento de la columna.
¿Por qué aparece una hernia discal?
Muchos pacientes relacionan el inicio del dolor con un esfuerzo físico, levantar un peso o un movimiento brusco. Aunque estos episodios pueden actuar como desencadenantes, en la mayoría de los casos el disco llevaba tiempo experimentando cambios degenerativos que habían debilitado su estructura.
La aparición de una hernia suele ser, por tanto, la consecuencia de un proceso que se desarrolla lentamente y en el que intervienen múltiples factores, como la predisposición genética, el envejecimiento, o determinadas actividades laborales.
Entender este proceso ayuda a interpretar la enfermedad con mayor perspectiva y evita atribuir toda la responsabilidad a un único esfuerzo o a un gesto concreto.
¿Qué síntomas produce una hernia discal lumbar?
El síntoma más característico es la ciática, un dolor que se irradia desde la región lumbar hacia la nalga y la pierna siguiendo el recorrido de una raíz nerviosa. Dependiendo del nervio afectado pueden aparecer también hormigueos, alteraciones de la sensibilidad o pérdida de fuerza.
Sin embargo, el dolor lumbar aislado sin irradiación a la pierna muchas veces no está producido por una hernia discal. Existen numerosas enfermedades de la columna capaces de provocar molestias similares y, en ocasiones, una hernia visible en la resonancia no guarda relación con el dolor que refiere el paciente. La hernia en ese caso es una manifestación “silente” más de la artrosis.
¿Todas las hernias discales necesitan cirugía?
Ésta es probablemente la pregunta más importante y la respuesta, en la mayoría de los casos, es negativa.
La evolución natural de muchas hernias discales es favorable. Un porcentaje elevado de pacientes mejora con tratamiento conservador, que puede incluir medicación, rehabilitación, modificaciones temporales de la actividad o infiltraciones en situaciones seleccionadas.
La cirugía se plantea cuando existe una adecuada correlación entre los síntomas, la exploración y las pruebas de imagen, y cuando la probabilidad de obtener una mejoría significativa justifica la intervención. También puede ser necesaria de forma más precoz ante determinadas complicaciones neurológicas.
La decisión de operar no depende únicamente del tamaño de la hernia. Depende, sobre todo, de que exista un problema clínico bien definido susceptible de resolverse mediante una intervención.
¿Cuándo puede estar indicada la cirugía?
Cada paciente requiere una valoración individualizada, pero existen circunstancias en las que la intervención puede ofrecer un beneficio claro.
Entre ellas destacan el dolor radicular intenso y persistente que limita de forma importante la calidad de vida a pesar de un tratamiento adecuado, la aparición de un déficit neurológico progresivo o determinadas situaciones urgentes, como el síndrome de cola de caballo.
La decisión quirúrgica no depende únicamente de la intensidad del dolor. También deben valorarse su evolución, el grado de limitación funcional, las expectativas del paciente y la probabilidad de que la cirugía consiga resolver el problema identificado.
No todas las hernias se operan de la misma manera

Uno de los errores más frecuentes consiste en considerar que todas las hernias discales representan la misma enfermedad. En realidad, la estrategia quirúrgica depende del problema que presenta cada paciente.
En muchos casos basta con una microdiscectomía destinada a liberar la raíz nerviosa comprimida. Sin embargo, existen pacientes en los que la hernia constituye sólo una parte de una enfermedad degenerativa más compleja, asociada a estenosis del canal lumbar, inestabilidad vertebral o deformidades de la columna. En estas situaciones, la simple extracción del fragmento herniado puede ser incluso contraproducente por insuficiente. En muchos casos el cirujano debe decidir añadir otras actuaciones en el quirófano, como descomprimir la raíz comprimida en su salida por prominencias oseas relacionadas con la artrosis o anular la movilidad enferma por la inestabilidad.
¿Microdiscectomía o cirugía endoscópica?
¿Qué técnica quirúrgica es la más adecuada?
Actualmente existen diferentes técnicas de cirugía mínimamente invasiva para tratar una hernia discal, entre ellas la microdiscectomía y la cirugía endoscópica. Ambas pueden ofrecer excelentes resultados cuando se aplican en las indicaciones apropiadas y son realizadas por cirujanos con experiencia.
Desde mi punto de vista, la elección de una técnica no debe responder al deseo de realizar la incisión más pequeña posible. El objetivo de cualquier intervención consiste en resolver la compresión nerviosa con la máxima seguridad, la mayor fiabilidad técnica y la menor agresión posible para los tejidos.
Por este motivo, la mejor técnica no es la más moderna ni la que utiliza el abordaje más reducido, sino la que permite resolver el problema concreto de cada paciente con mayores garantías de éxito.
El diagnóstico continúa siendo la parte más importante del tratamiento
La experiencia demuestra que el éxito del tratamiento depende mucho menos del aspecto de una resonancia que de la precisión con la que se establece el diagnóstico.
Una hernia muy llamativa puede no ser la responsable del dolor, mientras que una lesión aparentemente pequeña puede explicar perfectamente una ciática incapacitante. Del mismo modo, una intervención técnicamente correcta no ofrece buenos resultados si el problema tratado no era el verdadero origen de los síntomas.
La finalidad de la consulta especializada consiste precisamente en integrar la historia clínica, la exploración física y las pruebas complementarias para responder a una pregunta esencial: ¿es esta hernia la responsable de los síntomas del paciente y cuál es el tratamiento que ofrece mayores posibilidades de mejoría?
Responder correctamente a esa pregunta constituye el paso más importante de todo el proceso terapéutico.
Ideas clave
- La hernia discal es una enfermedad frecuente, pero la mayoría de los pacientes no necesitan cirugía.
- La resonancia magnética es una herramienta diagnóstica fundamental, aunque nunca debe interpretarse de forma aislada.
- La decisión de operar depende de la relación entre los síntomas, la exploración física y las pruebas de imagen.
- Dos pacientes con una hernia aparentemente similar pueden necesitar tratamientos completamente diferentes.
- Un diagnóstico preciso continúa siendo el factor que más influye en el éxito del tratamiento.
Ideas equivocadas sobre la hernia discal
Preguntas frecuentes
Lectura Complementaria

